Cada vez más padres ayudan económicamente a sus hijos a comprar vivienda. Según datos del Consejo General del Notariado, las donaciones monetarias de padres a hijos crecieron más del 230% entre 2019 y 2025, alcanzando un promedio de 87.166 euros por operación. Pero entregar dinero no tiene que significar hacer una donación. También podés formalizar un préstamo, donde tu hijo se compromete a devolver lo que recibió.
Pasos para formalizar un préstamo a tus hijos
Lo primero es acordar las condiciones por escrito. Tenés que definir juntos cuánto dinero se presta, cuándo se entrega, en cuánto tiempo se devuelve y cómo se harán los pagos. También decidí si habrá intereses o si será a tipo cero. Es fundamental que todo esto conste por escrito antes de transferir el dinero.
El siguiente paso es redactar un contrato de préstamo. Este documento es clave para demostrarle a Hacienda que el dinero es una obligación de devolución y no una donación encubierta. Una vez firmado, debés presentar el modelo 600 (Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados) en la oficina de tu comunidad autónoma.
Los préstamos entre particulares están sujetos al impuesto pero están exentos de pago. Aun así, es obligatorio declarar la operación. Los plazos y procedimientos varían según la región.
La importancia de respaldar la devolución
Después que ambos firmen, comienza el calendario de devolución. Si acordaron que tu hijo devuelva 40.000 euros en diez años, deberá seguir ese calendario. Usá transferencias bancarias y guardaré los comprobantes: la Hacienda querrá constancia de que el préstamo se devuelve realmente.
La diferencia clave con una donación es que el dinero debe regresar a tu patrimonio. En una donación, tu hijo lo recibe de forma definitiva y eso genera Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, con condiciones que cambian según cada región. En cambio, con un préstamo, solo recuperás el capital prestado y la operación fiscal es mucho más simple.