El costo del gasóleo agrario alcanzó un nuevo pico en España: 1,405 euros por litro, según datos del Ministerio de Agricultura del 7 de septiembre. La cifra representa un aumento del 45,6% comparado con el 23 de febrero, cuando costaba 0,96 euros por litro, antes del conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz que dispararon los precios internacionales del petróleo.

Este incremento llega justo cuando los agricultores de secano deben encarar uno de sus momentos más delicados del año: la siembra de cereales de otoño. Con estos costos, muchos productores enfrentan un dilema económico grave. Sembrar con gasóleo tan caro puede resultar en pérdidas directas, lo que los impulsa a considerar abandonar la campaña de plantación antes de comenzar.

Cuando no sale la cuenta

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) alertó sobre el riesgo de parálisis en la campaña de pre-abonado y siembra de 5 millones de hectáreas de cereales de secano, que estaba a punto de iniciarse. Según la organización, si los agricultores deciden no sembrar porque el costo del combustible hace inviable la operación, los tractores permanecerán estacionados en las naves.

Un efecto que va más allá del campo

El problema no se limita a la producción de cereales. La cadena de impactos se extiende: afecta la disponibilidad de alimento para ganadería y trastoca todo el sistema agroalimentario nacional. Según la COAG, esta es una situación crítica que requiere atención inmediata, porque la rentabilidad de las explotaciones está en peligro y las decisiones que tomen ahora los productores determinarán la producción de los próximos meses.