Un montadito de un euro puede parecer un negocio imposible cuando se cuentan los gastos. Pero la cadena 100 Montaditos lo utiliza como carnada para atraer clientes, no como el corazón del negocio.
Un análisis de costos realizado por Ramón Rodríguez, CEO de Prezo, desglosa qué ocurre con cada pieza vendida a ese precio. El pan suma 8 céntimos, el relleno 18 céntimos, salsas y extras 4 céntimos, y embalaje más servilleta 3 céntimos. El total de materia prima llega a 33 céntimos.
Un margen de apenas 22 céntimos
Pero eso es solo el inicio. Hay que sumar los costos de funcionamiento del local: personal, alquiler y suministros. Rodríguez estima otros 45 céntimos por unidad para cubrir estos gastos. El costo total ronda los 78 céntimos. Si el cliente paga un euro, el margen bruto apenas alcanza 22 céntimos por bocadillo. Como señala el propio Rodríguez: con eso no vive nadie.
La ecuación tiene sentido solo si se observa el pedido completo. Un cliente que entra atraído por el precio del montadito casi nunca sale con un solo producto. La mayoría agrega una bebida, papas fritas o un postre. Son esos acompañamientos los que sostienen la operación, con márgenes mucho más amplios. El montadito de un euro funciona entonces como puerta de entrada: genera tráfico y la oportunidad de vender otros productos más rentables.
Es una estrategia clásica de retail: el producto gancho no es necesariamente donde se gana dinero, sino el catalizador para que el cliente entre al local y compre algo más. En este caso, el bocadillo de precio imbatible es el anzuelo.