Cuando alguien elige retrasar su jubilación en España, el sistema ofrece dos maneras de cobrar la compensación. Una es recibir todo de una sola vez al retirarse. La otra es incrementar la pensión mensual de por vida. Pero el dinero que termina llegando al bolsillo varía enormemente según cuál se elija.
Un análisis del centro de estudios Fedea, con participación de investigadores de universidades de Italia y Valencia, comparó ambas opciones. Los resultados no dejan lugar a dudas: el pago único nunca compensa lo que se ganaría con el recargo vitalicio. En términos promedio, por cada 51,2 euros del pago único, una persona podría haber recibido 100 euros eligiendo el complemento permanente en su pensión.
Por qué el incremento de pensión gana siempre
La razón principal es estadística: en la mayoría de los casos, una persona vive lo suficiente para que los aumentos mensuales acumulados superen el monto del pago único. Para demostrarlo, el equipo analizó 280 perfiles diferentes, combinando variables como el sexo, la edad, el tiempo de demora y el monto de la pensión. En ninguno de esos perfiles el pago único resultó equivalente al complemento vitalicio.
Las diferencias se acentúan según características específicas. Las mujeres se benefician más del incremento permanente gracias a su mayor esperanza de vida: cobran el complemento durante más años. En pensiones más altas, el complemento mensual también mantiene una relación más directa con el ingreso base, haciéndolo más atractivo.
Un ejemplo concreto: un hombre con pensión de 2.198 euros mensuales recibiría 29.142 euros en pago único. Pero considerando su esperanza de vida, el complemento vitalicio le daría 61.553 euros. Una mujer con la misma pensión obtendría 72.480 euros por el complemento.
Repensar el sistema y mejorar la información
Los investigadores advierten que aunque las dos opciones ofrecen montos desiguales, existen motivos racionales para elegir el pago único: necesidades inmediatas, pagar deudas, invertir, dejar herencia o reducir riesgos ante cambios futuros en las reglas de pensiones.
Aun así, plantean ajustar la fórmula del pago único para reducir la brecha entre opciones. Más importante aún, reclaman que los jubilados reciban información clara sobre cuánto dinero pueden esperar cobrar en cada escenario a lo largo de su vida. Argumentan que una decisión irreversible entre liquidez presente e ingresos vitalicios requiere comparaciones comprensibles y transparencia sobre cuál opción el sistema favorece.