Para gestionar bien un negocio hace falta conocer qué funciona y qué no. Pero hay un problema: la información que circula por los pisos ejecutivos casi siempre está editada. Eso es lo que plantea José Elías, dueño de los supermercados La Sirena, en una reflexión sobre cómo realmente funciona una empresa.

Según Elías, los datos que llegan a la gerencia vienen filtrados por varios niveles de empleados intermedios que, intencionalmente o no, suavizan los mensajes. Quién sí tiene acceso a la verdad sin editar es el personal de los puestos más básicos: el de limpieza, seguridad, o cualquiera que esté todos los días viendo qué sucede en el terreno.

Dónde está la información sin filtros

Estos empleados observan aspectos que nunca mencionarán en una reunión formal: quiénes llegan tarde regularmente, quién cambia de actitud entre clientes y compañeros, dónde hay conflictos o pérdida de productividad. No tienen incentivos para maquillar la realidad, así que comunican con más velocidad y sinceridad.

Elías destaca que este feedback directo permite detectar problemas rápidamente: si el negocio no está despegando, si hay un mal ambiente o si algo se está desmoronando. La información llega sin intermediarios.

La recomendación del empresario

Por eso Elías aconseja a otros directivos que salgan de sus despachos y escuchen a quienes ven la operación desde abajo. No es relaciones públicas ni estrategia: es contacto directo con la realidad del día a día. La verdad pura, según el empresario, está en los lugares donde menos la buscan.