Cristóbal Colón, fundador de La Fageda, murió esta semana a los 77 años. La empresa que creó emitió un comunicado con la noticia y decretó dos días de luto oficial. Aunque sea conocida por sus yogures, La Fageda fue concebida con un propósito distinto al de cualquier fábrica convencional de lácteos.
Una idea nacida en hospitales psiquiátricos
Colón nació en Zuera, Zaragoza, en 1949. A los 22 años comenzó a trabajar como mozo en un hospital psiquiátrico de su ciudad. Más tarde se trasladó a Catalunya, donde continuó en centros de salud mental como los de Martorell y Salt. Esa experiencia en las salas hospitalarias le mostró las condiciones precarias en las que vivían muchos pacientes y las pocas posibilidades reales que tenían para integrarse socialmente.
Esa visión fue el punto de partida. Colón no fundó La Fageda para maximizar ganancias, sino para crear empleo digno y autonomía para personas con problemas de salud mental. Los yogures no eran el fin, sino el medio.
El propósito por encima del producto
Una de sus frases más recordadas sintetizaba su filosofía: "En La Fageda no nos dedicamos a hacer yogures, sino a mejorar vidas, y quien no entienda esto es que no entiende La Fageda". Esa premisa transformó la manera en que sectores enteros de la industria alimentaria catalana pensaban sobre el empleo y la responsabilidad social de las empresas.
La empresa se convirtió en un referente no solo por la calidad de sus productos, sino por su modelo de gestión. Demostró que era posible conciliar sostenibilidad económica con inclusión real, y que el bienestar de las personas podía ser el motor de una organización exitosa.