Singapur ofrece un paquete de estímulos económicos sin precedentes para impulsar la natalidad. El primer ministro Lawrence Wong presentó el programa el 9 de agosto, una iniciativa que coloca el apoyo a las familias en el centro de la política de Estado.
El esquema suma más de 47.000 euros en beneficios por cada hijo. Las familias reciben dinero en efectivo tras el nacimiento, depósitos en cuentas de ahorro infantil, subsidios anuales hasta la adolescencia, y aportaciones adicionales para educación superior y gastos médicos. La intención explícita es que el apoyo sea "sólido" y "sostenido" a lo largo de todo el crecimiento de los niños.
Cómo funciona el sistema de ayudas
El desglose es complejo pero inclusivo. Los padres reciben dinero directo al nacimiento, fondos para cuentas de desarrollo infantil (con contrapartidas estatales), y contribuciones anuales hasta los 16 años. A los 17, el Gobierno agrega ayuda específica para educación superior.
Además de lo económico, el Gobierno amplía permisos de cuidado infantil y ofrece guarderías a precios reducidos. Las familias con tres o más hijos acceden a beneficios adicionales en transporte y subsidios extendidos.
Por qué Singapur necesita más hijos
El país asiático enfrenta una crisis demográfica severa. La tasa de natalidad ha caído drásticamente en las últimas décadas, amenazando la sostenibilidad del sistema de pensiones y la fuerza laboral futura. El programa está diseñado para todos los ciudadanos con hijos menores de 17 años en 2026 y posteriores.
Wong enfatizó que la familia es el núcleo donde se forjan valores y se generan lazos intergeneracionales. Su argumento: ninguna institución puede reemplazar ese papel, por eso invertir en familias es invertir en el futuro del país. La estrategia combina incentivos económicos directos con políticas de conciliación, reconociendo que la decisión de tener hijos involucra más que dinero.