La creencia de que evitar la mirada delata al mentiroso es una idea muy difundida, pero está lejos de ser correcta. Los comportamientos que asociamos con la mentira pueden deberse a muchas causas distintas: cansancio, ansiedad, distracción o simplemente un tiempo de reflexión antes de responder.

Según la psicóloga Sasha Hall, la verdadera clave para detectar a un mentiroso no está en gestos aislados, sino en reconocer los cambios respecto al patrón habitual de la persona. Cada individuo tiene su propio estilo de comunicación natural: algunos son muy expresivos, otros más reservados. Ninguno de estos estilos es inherentemente más honesto que el otro.

Qué cambios deberías buscar

Hall señala ejemplos concretos. Si alguien que normalmente habla rápido de repente baja el ritmo al responder una pregunta específica, eso podría ser una señal. Del mismo modo, una persona que suele ser concisa pero que empieza a dar explicaciones excesivas está comportándose de forma diferente a su patrón normal.

Lo crucial es el contexto. Sin entender cómo se comunica habitualmente alguien, es fácil malinterpretar sus cambios de comportamiento. El estrés, los nervios o el cansancio hacen que personas completamente honestas se desvíen de su forma usual de actuar.

Por qué los gestos sueltos engañan

Hall advierte contra la tentación de interpretar un comportamiento aislado como prueba de mentira. Los gestos individuales no funcionan así. El mejor enfoque es buscar un patrón consistente de cambios, no un gesto o una mirada sospechosa.

En conclusión: entender el estilo de comunicación habitual de una persona es el primer paso. Sin esa información previa, cualquier cambio es casi imposible de interpretar correctamente.