Los medicamentos para tratar la obesidad como la semaglutida (Ozempic, Wegovy) y la tirzepatida logran reducciones importantes de peso en muchos pacientes. Pero ese éxito trae una pregunta incómoda: ¿qué tipo de peso se está perdiendo?

Cuando bajamos de peso no perdemos solo grasa. Una parte corresponde a masa magra: músculo, agua y otros tejidos. Los estudios muestran que entre una cuarta y un tercio del peso perdido con estos tratamientos es masa magra. Eso no es exclusivo de estos fármacos; ocurre también con otros métodos de adelgazamiento. Lo decisivo es qué hacemos para cambiar esa proporción.

El entrenamiento de fuerza como aliado

Aquí es donde el ejercicio de fuerza cobra importancia. Las personas que incorporan entrenamiento de resistencia mientras usan estos medicamentos presentan una pérdida de masa magra considerablemente menor, alrededor del 17,5% en lugar de cifras más altas.

El mecanismo es simple: cuando comemos menos durante la pérdida de peso, el cuerpo recibe menos energía. Si los músculos no se usan de forma exigente, el organismo los descarta como innecesarios. El entrenamiento de fuerza les envía el mensaje opuesto: "los necesito, manténganse activos".

Por eso, durante un tratamiento con estos medicamentos, el ejercicio cumple una función que va más allá de gastar calorías. Su propósito central es preservar la fuerza y capacidad física mientras disminuye el peso corporal.

No necesitás un gimnasio para empezar

Existe un mito: entrenar fuerza significa levantar pesos pesados o pasar horas en un gimnasio. Falso. El entrenamiento debe adaptarse a la edad, experiencia y estado físico de cada persona.

Alguien muy sedentario puede comenzar con ejercicios simples: levantarse varias veces de una silla, usar bandas elásticas o trabajar con su propio peso corporal. Una persona acostumbrada a entrenar puede usar pesas y máquinas. Lo importante es tener un estímulo adecuado y progresar gradualmente.

Como recomendación general, los adultos deberían realizar ejercicios de fortalecimiento en los principales grupos musculares al menos dos días por semana. La clave al inicio es encontrar algo seguro, sostenible y con espacio para mejorar. No se trata de terminar agotado ni aplicar métodos complicados.