Un medicamento usado para bajar de peso tiene un efecto protector en el corazón que sorprende a los investigadores: no se debe solo a los kilos perdidos. El hallazgo viene del estudio SELECT, el más amplio hasta ahora sobre los efectos de la semaglutida (el componente activo de Ozempic) en personas con sobrepeso u obesidad pero sin diabetes.

Durante cuatro años, los científicos monitorearon a más de 17.000 pacientes en un ensayo que incluyó participación española. Los resultados, publicados en la revista European Heart Journal, muestran que la semaglutida reduce en un 20 % los eventos cardiovasculares como infartos. Eso ya era esperado en parte: la obesidad aumenta el riesgo de estas enfermedades, así que menos peso debería significar menos riesgo.

El 69 % del beneficio sigue sin explicación

Pero aquí viene lo sorprendente. Los investigadores analizaron cuánto de esa mejora cardiovascular se debía a los cambios físicos que el fármaco provoca: pérdida de peso, reducción de cintura, presión arterial más baja y mejor funcionamiento de los riñones. Todos estos factores mejoraron notablemente en los pacientes tratados.

Sin embargo, estos cambios medibles solo explican el 31 % del beneficio cardiovascular. Esto significa que el restante 69 % del efecto protector viene de otro lugar: algo que ocurre en el cuerpo que los científicos aún no comprenden completamente.

Una puerta abierta a nuevas preguntas

La semaglutida actúa imitando un péptido natural que controla el azúcar en sangre y el apetito. Es probable que este mecanismo tenga efectos adicionales en el sistema cardiovascular—tal vez en la inflamación, en cómo se comportan los vasos sanguíneos o en procesos a nivel celular—que los investigadores no han identificado aún.

Este descubrimiento abre la puerta a futuras investigaciones para entender completamente cómo funciona el fármaco más allá de la pérdida de peso. Mientras tanto, confirma que los beneficios de la semaglutida van más lejos de lo que los números en la balanza pueden mostrar.