Apenas 12 de cada 100 ciudades españolas tienen cobertura arbórea en un tercio o más de su territorio. Un informe publicado en The Lancet Public Health, que analizó más de 850 ciudades europeas, revela este dato alarmante y destaca que la realidad actual queda muy lejos de lo que los organismos internacionales consideran necesario.
La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa recomienda que las ciudades mantengan al menos un 30% de cobertura arbórea. Este umbral resulta crítico para tres objetivos concretos: enfriar las ciudades de forma natural, reducir la contaminación del aire y proteger la salud pública. En España, la media lleva años estancada en 13,2% de territorio arbolado.
Diferencias extremas entre ciudades
Los datos muestran disparidades notables dentro del país. Cuenca encabeza el ranking con un 53% de zonas verdes, mientras que Cádiz presenta cero hectáreas de cobertura arbórea. Entre los casos esperanzadores destaca Torrejón de Ardoz, que registró el mayor incremento desde 2000: pasó de 4,9 a 17,4 hectáreas arboladas, un salto del 257%.
El costo del déficit de árboles
La insuficiencia de espacios verdes se traduce en riesgos sanitarios concretos. Entre 2015 y 2024, la mortalidad atribuible al calor en ciudades españolas creció un 136%. Castellón de la Plana sufrió el incremento más dramático: la tasa pasó de 25,7 a 168 fallecimientos por millón de habitantes en ese período.
Las ciudades españolas del sur concentran los mayores peligros. Ciudad Real y Jaén registraron las alertas por temperaturas extremas más frecuentes de toda Europa durante los últimos años. Además, las concentraciones de polen alergénico se duplicaron en las urbes del sur y este europeo entre 1991-2000 y 2015-2024.
El informe, elaborado por casi 60 investigadores de treinta instituciones académicas europeas, concluye que aunque se implementan medidas de adaptación, avanzan a ritmo insuficiente frente a los peligros crecientes: olas de calor, enfermedades infecciosas emergentes y deterioro de la calidad del aire. Para revertir la situación, los científicos recomiendan sustituir superficies asfaltadas por espacios con vegetación.