Los Países Bajos desarrollaron DAWO, un entorno completo de trabajo digital que funciona sobre NixOS, una distribución de Linux creada también en el país. El proyecto surgió como respuesta a la creciente preocupación por la soberanía digital europea y ya opera en varios organismos gubernamentales holandeses.

DAWO no solo reemplaza al sistema operativo Windows, sino que ofrece herramientas de edición de documentos, colaboración entre usuarios, copias de seguridad y administración centralizada de sistemas. El software está diseñado para ser accesible incluso para quienes no tienen conocimientos técnicos avanzados.

Una estrategia europea más amplia

Este proyecto forma parte de un movimiento más grande en Europa para reducir la dependencia de proveedores tecnológicos estadounidenses. Varios episodios recientes intensificaron este debate: controversias sobre privacidad de datos, el caso del acceso al correo del fiscal de la Corte Penal Internacional Karim Khan tras sanciones de Estados Unidos, y acusaciones de filtraciones de información de funcionarios holandeses involucrados en regulaciones tecnológicas de la Unión Europea.

Otros países europeos también avanzan en esta dirección. Francia, por ejemplo, desarrolla Qwant, un buscador que compite con Google, mientras que Euro-Office funciona como alternativa a Microsoft Office y LibreOffice.

El objetivo: mantener el control

La estrategia es clara: preservar los datos y la infraestructura digital dentro de Europa sin depender de terceros extranjeros. Tanto organismos públicos como empresas privadas comenzaron a buscar alternativas locales y soluciones de código abierto bajo dirección europea.

Aunque aún no hay fecha oficial para una implantación generalizada de DAWO fuera del gobierno, el trabajo continúa avanzando. Esta tendencia muestra cómo los debates sobre privacidad y control de datos están redefiniendo las decisiones tecnológicas a nivel continental.