A fines de los años sesenta, el boxeo argentino tenía dos figuras que encarnaban la pasión y la técnica del deporte: Abel Cachazú, originario de Lanús, y Horacio Agustín Saldaño, nacido en Tucumán. Sus tres encuentros entre 1969 y 1973 se convirtieron en eventos de relevancia nacional, siempre con el Luna Park lleno y generando polémicas sobre los fallos que los árbitros dictaban.

Dos peleadores de estilo y coraje

Cachazú, cuyo nombre original era Abelardo Albino Caccaguí, nació en 1940 y se profesionalizó en 1963. Trabajaba como electricista en Luz y Fuerza mientras entrenaba diariamente en el gimnasio Luna Park. Era un boxeador técnico, sin una pegada devastadora pero con combinaciones que imponían respeto. Nunca abandonaba el combate, sin importar cuán adversas fueran las circunstancias. En 1971 logró vencer a Ramón La Cruz para conquistar un título que disputó con Saldaño en más de una ocasión.

Saldaño llegó a Buenos Aires desde Tucumán en 1965, después de viajar casi 20 horas en tren junto a su técnico René Castro. Debutó profesionalmente con tres victorias categóricas que cautivaron a los aficionados porteños. Antes de enfrentar a Cachazú, había mantenido un invicto de 51 peleas. Su carrera se distinguía por empates con grandes peleadores de la época y un estilo que combinaba defensa inteligente con contraataques precisos.

El legado de una rivalidad épica

Los dos enfrentamientos resultaron en empate, mientras que Saldaño se llevó la victoria en el tercero. Estos combates trascendieron el ring: ocuparon las portadas de revistas especializadas como El Gráfico y Goles, y demoraban el cierre de los principales diarios del país, que competían por la mejor fotografía para la sección deportiva dominical.

Cachazú fue elegido por el peronismo para viajar con Perón en su regreso al país en 1973, después de 18 años de exilio. Ambos peleadores formaban parte de una generación dorada del boxeo argentino que incluía nombres como Ramón La Cruz y Miguel Ángel Campanino, en la categoría de peso welter, una época irrepetible del pugilismo nacional.