Los precios que cambian según el momento ya son moneda corriente en varios rubros. Un pasaje aéreo cuesta diferente si lo comprás con meses de anticipación o días antes del viaje. Una habitación de hotel tiene aranceles distintos entre un martes y un sábado. Las entradas de cine y conciertos también se ajustan a la demanda.

Ahora, el chef Dani García sugiere que los restaurantes adopten un esquema parecido. En una conversación publicada en redes sociales, planteó por qué la gastronomía debería variar sus precios según la afluencia esperada: más caro en horarios pico de viernes y sábado, más económico en momentos de menor demanda.

Un sistema con dos direcciones

La propuesta de García va más allá de simplemente encarecer platos cuando hay más clientes. Su planteo incluye también el lado inverso: reducir precios cuando la demanda es baja. Esto significa que un lunes a las 19 horas podría ofrecer una experiencia más barata que un sábado a las 22 horas, con el objetivo de ocupar mesas que de otra forma quedarían vacías.

El chef señala que este modelo ya funciona en industrias muy diferentes: desde la aviación hasta los conciertos y el cine, todos utilizan algoritmos para ajustar precios en tiempo real según variables como la fecha, la hora, la ocupación y la demanda esperada.

Gestión inteligente de demanda

García lo describe como una herramienta de gestión, no solo como un mecanismo para cobrar más. La idea es equilibrar la afluencia a lo largo de la semana, haciendo que los momentos menos concurridos sean más accesibles para los clientes mientras se maximiza la ocupación de los locales.

La propuesta ha generado debate en redes. En el sector gastronómico todavía no es una práctica común, a diferencia de hoteles, transporte y entretenimiento, donde ya está completamente naturalizada.