Alejandro Palomas vuelve a la literatura con Casa, editada por Espasa, una novela que teje historias sobre la naturaleza y las emociones que habitan en los vínculos familiares. El autor catalán, conocido por sus relatos sobre la familia y el dolor, elige esta vez narrar cómo los bosques se conectan con las personas para transformarlas.
La historia transcurre a través de una niña de siete años curiosa e ingenua, su padre separado y su abuelo, un hombre que decidió no volver a la casa que conocía toda su vida. Palomas abre esta narrativa como si fuera un refugio íntimo. Para el escritor, una casa no es solo el lugar donde se vive: también es lo que nos habita adentro.
Una escritura sin comodidad
Palomas define su aproximación a la literatura mediante principios claros. Subraya que nunca escribe desde la comodidad, que nunca traiciona a sus personajes y que evita hacer ruido por hacer ruido. Su enfoque rechaza los alegatos directos o la literatura que levanta el dedo acusador. Prefiere dejar que los sentimientos fluyan sin imposición.
El cambio climático no es un tema que acecha en el futuro, según su perspectiva: ya es la casa en la que habitamos. El campo, dice, es duro e incómodo, pero le devuelve algo esencial: el silencio.
Un cambio de casa editorial
Palomas migró de Destino a Espasa. Explicó que una editorial puede dejar de ser una casa y convertirse en una habitación en la que uno lleva mucho tiempo sin abrir una ventana. El cambio refleja su propia filosofía sobre la importancia de encontrar espacios que permitan crecer y respirar.