En el cuarto concierto de su residencia en Madrid, Shakira recibió una sorpresa que electrizó al público: la aparición de Alejandro Sanz en el escenario. El cantante madrileño se unió a la colombiana para interpretar La tortura, el tema que ambos lanzaron en 2005 y que se convirtió rápidamente en un éxito global.

El reencuentro fue cargado de complicidad. Shakira lo presentó con calidez: "Mi hermano, el más grande, Alejandro Sanz". Desde los primeros compases de la canción, la audiencia estalló en gritos. Los miles de asistentes coraron la letra mientras los artistas intercambiaban sonrisas y abrazos durante la performance.

Un encuentro anunciado

La presentación de Sanz no fue completamente sorpresiva. Una semana antes, el cantante había publicado un mensaje en redes sociales felicitando a Shakira por el inicio de su residencia madrileña. En ese momento ya adelantaba: "Nos vemos estos días. Seguro cantamos algo juntos prontito".

Shakira respondió con igual entusiasmo: "¡Qué ganas de vernos y echarnos una cantadita! Te adoro". Así, la promesa se materializó en el escenario.

Más sorpresas en la noche

La actuación conjunta no fue el único momento destacado. Shakira también invitó a los Ghetto Kids, un grupo de niños danzarines que la acompañaron durante el Mundial de Fútbol. Estos menores subieron al escenario para bailar y cantar con ella Dai Dai, la canción oficial del torneo.

El grupo había estado presente también en el concierto que Shakira ofreció en Nueva York y en la presentación de medio tiempo de la final mundial. Meses atrás, la artista les había extendido una invitación explícita a visitarla en Madrid cuando ella tuviera presentaciones allí. Los Ghetto Kids aceptaron, y finalmente concretaron ese viaje para ser parte de la residencia madrileña.