Blacklladolid regresa para su sexta edición con una propuesta que cruza la literatura con la moda en el castillo de Fuensaldaña, a 15 kilómetros de Valladolid. El festival nació hace poco más de cinco años impulsado por los escritores César Pérez Gellida y Dolores Redondo, que apostaron por crear un espacio diferente donde los autores conversen con el público en encuentros cercanos e íntimos.

Durante cinco días —desde este miércoles 16 hasta el domingo— habrá una o dos conferencias diarias en las que escritores, diseñadores y personalidades del mundo cultural abordarán temas donde conviven los libros y la indumentaria. La propuesta responde a una convicción compartida por los fundadores: que la literatura y la moda tienen más conexiones de lo que generalmente se percibe.

Invitados de peso y ambiente especial

La nómina de visitantes incluye a los escritores Clara Sánchez, Javier Castillo, Paloma Sánchez-Garnica y María Dueñas, quien recibirá el premio del certamen en la clausura. También participarán el cantante Fito Robles, el presentador Christian Gálvez, la diseñadora Natalia Esgueva, la modelo Estefanía Luyk, la bodeguera Amaya Arzuaga y el paleontólogo Juan Luis Arsuaga.

Redondo destacó el cuidado especial que tienen con los asistentes: "Hay que cuidar a los escritores, por eso aquí los tratamos de maravilla". El público recibe a cada invitado con una alfombra —negra en este caso— que marca la impronta del festival.

Alcance digital y crecimiento constante

Blacklladolid ha crecido significativamente en poco tiempo. La iniciativa funciona en streaming y se replica en formato digital después de cada sesión. En sus ediciones anteriores ha recibido más de siete millones de reproducciones, incluso con participación de universidades extranjeras.

El festival cuenta con respaldo de la Diputación Provincial de Valladolid, el Ministerio de Cultura y patrocinadores del sector vinícola. Entre los autores que han visitado Fuensaldaña figuran Víctor del Árbol, Carmen Mola, Máximo Huerta y Pérez-Reverte. La gastronomía, el vino y otros temas universales conviven naturalmente con la narrativa en esta apuesta cultural que ha ido afirmándose con consistencia.