En 2016, Marvel llevó al cine uno de los debates políticos más intensos de la era contemporánea. Capitán América: Civil War enfrentó a los Vengadores entre quienes creían que los superhéroes debían responder ante autoridades gubernamentales y quienes argumentaban que eso limitaría su libertad de acción. La película reflejaba las tensiones que atravesaban Estados Unidos con sus elecciones presidenciales y Reino Unido con el Brexit.

Una década después, Chris Evans, el actor que encarnó al Capitán América durante más de diez años, volvió sobre el tema en el podcast oficial de Marvel Countdown to Avengers: Doomsday, conducido junto a Iman Vellani. Se le preguntó directamente si había cambiado su opinión respecto a quién tenía razón en aquel conflicto.

La sorprendente confesión

La respuesta resultó inesperada. Evans distinguió claramente entre el personaje que interpretó y su visión personal. Como Steve Rogers, el Capitán América, mantiene su apoyo a la resistencia contra la supervisión gubernamental. Pero fuera de la ficción, Evans admitió que probablemente se alinearía con el equipo de Tony Stark, el Iron Man.

La declaración marca un contraste notable: el actor que pasó años dando vida a un personaje que defendía la autonomía de los héroes ahora reconoce que en la realidad podría estar del lado opuesto. Este tipo de reflexión no es inusual entre actores que pasan años interpretando personajes complejos, pero en este caso resulta particularmente interesante porque toca el corazón del dilema central que definió aquella película.

El debate que Civil War planteó sigue siendo relevante una década después, y la disposición de Evans a cuestionar su propio personaje demuestra que el conflicto de la película sigue generando discusión incluso entre quienes la protagonizaron.