Emma Watson estuvo a punto de ser la protagonista de La La Land, el éxito de Damien Chazelle que se llevó 6 premios Óscar. Pero el papel terminó siendo para Emma Stone, quien ganó el Óscar a Mejor Actriz por la interpretación.

La razón del rechazo fue directa: Watson ya tenía compromisos con otra producción. En una entrevista con SiriusXM, explicó que La Bella y la Bestia no era un proyecto que permitiera incompatibilidades. El compromiso con el remake de Disney en imagen real la obligó a renunciar al papel en la película de Chazelle.

Una carrera selectiva en la pantalla grande

Watson ha sido la más cuidadosa del trío de Harry Potter a la hora de elegir proyectos cinematográficos. Desde que lanzó La Bella y la Bestia en 2017, su presencia en la pantalla grande ha sido limitada. Mujercitas, estrenada en 2019, fue su último largometraje hasta el momento.

Antes de ese retiro selectivo, participó en películas notables como Las ventajas de ser un marginado, Noé y el mencionado remake de Disney. Su historial muestra una actitud deliberada hacia la selección de papeles, muy diferente a la de sus compañeros de la saga mágica, Daniel Radcliffe y Rupert Grint.

Lo que pudo haber sido

El papel de Mia en La La Land terminó siendo uno de los roles más memorables del cine de los últimos años. Emma Stone lo llevó a la pantalla con una performance que le valió su primer Óscar. Watson, mientras tanto, continuó con su enfoque estratégico del cine, priorizando proyectos que se alinearan con su disponibilidad y visión artística.