Sevilla será epicentro mundial del flamenco entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre con la XXIV Bienal de Flamenco. El evento reunirá lo consagrado del género con sus propuestas emergentes, celebrando un siglo de trayectoria artística en constante crecimiento.

La programación incluye 72 espectáculos distribuidos por once espacios de la ciudad: teatros como la Maestranza, el Alcázar, el Lope de Vega y espacios al aire libre. De estos, más de 50 constituyen nuevas producciones y 20 representan estrenos absolutos. Según Luis Yborra, director de la Bienal, esto convierte a Sevilla en la vitrina donde descubrir el flamenco que predominará en el panorama europeo en los próximos años.

Figuras históricas y nuevos talentos

Entre los nombres destacados están Sara Baras con su estreno mundial de Infinita, espectáculo dedicado a las ocho provincias andaluzas que gira posteriormente por el mundo. También participan José Mercé, Farruquito, Carmen Linares y Juan Manuel Cañizares, quien actuará junto a la Orquesta Sinfónica de Sevilla tras dieciocho años sin presentarse en el Maestranza.

Yborra destaca encuentros de menor visibilidad pública pero singular valor artístico, como el diálogo instrumental entre Canito y Raúl Rodríguez, o la trilogía consecutiva del contrabajista Pablo Martín Caminero en la fábrica de Artillería, con colaboradores en cada jornada temática dedicada al cante, baile y toque.

Flamenco, historia e intelectualidad

La Bienal rinde homenaje a la generación de artistas de los años 20 asociada con la Ópera Flamenca, figura histórica que coincide con el 90 aniversario del fusilamiento de Federico García Lorca. Se incluyen ciclos de cine, presentaciones de libros, talleres infantiles, exposiciones y conferencias. El ciclo Acércate al flamenco llevará teatro flamenco divulgativo a distintos barrios, mientras que Desierto, de Andrés Marín, recupera la figura de Manuel Torre, personaje que inspiró parte del Romancero Gitano de Lorca.

Sevilla no funciona como mero escenario sino como parte constitutiva del relato flamenco. La Bienal subraya que el género no tiene una única expresión válida, sino múltiples formas de cantar, bailar, ver y tocar, cada una legítima y digna de celebración.