Zack Snyder se ha defendido de décadas de acusaciones de fascismo y homofobia apelando a una de sus películas más polémicas: "300". En una entrevista con Variety, el director explicó su postura respecto a un tema que ha rodeado su trabajo durante años.
El cineasta recordó lo ocurrido cuando presentó "300" en el Festival de Berlín en 2007. La película generó un rechazo inmediato entre parte del público y la prensa: hubo abucheos y espectadores que abandonaron la sala. En ese contexto, Snyder recibió una pregunta directa sobre si era "pro-gay o pro-NRA" (Asociación Nacional del Rifle).
La defensa desde el componente homoerótico
Snyder respondió sin rodeos: "Obviamente soy pro-gay. He hecho la película más gay jamás hecha". Luego matizó la afirmación, pero sin cambiar su argumento de fondo: "'300' es una de las películas más gays jamás hechas".
Para explicar este aspecto de su obra, el director apuntó directamente al componente homoerótico de la cinta. Señaló que la película tiene una densidad visual de figuras masculinas que genera un efecto estético particular en la audiencia. Snyder argumentó que "300" opera en un registro diferente al cine convencional por esta característica central.
La película, protagonizada por Gerard Butler y Lena Headey, se basó en la novela gráfica de Frank Miller y retrata la batalla de las Termópilas. Desde su estreno, ha sido objeto de múltiples interpretaciones y críticas sobre su contenido político e ideológico.
Un debate que persiste
Snyder ha construido una carrera marcada por películas que provocan discusiones intensas. La defensa que realizó en esta entrevista retoma una estrategia que utilizó hace casi dos décadas: situar la estética y el contenido de sus filmes como respuesta directa a quienes cuestionan su visión del mundo.