Alternativa por Alemania (AfD) ganó las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt con casi el 44% de los votos, más que duplicando su desempeño de 2021. Aunque sin mayoría absoluta para gobernar en solitario, marcó el primer gran triunfo de la ultraderecha en un estado federal alemán.

Los tradicionales partidos de centro quedaron machacados. La CDU, SPD y FDP —que gobiernan la región— perdieron terreno significativo. El centro derecha cayó 20 puntos respecto a hace cinco años: pasó del 37% en 2021 al 17% actual. Esta erosión muestra cómo el giro político llega desde el este del país y podría propagarse a otras regiones.

La respuesta de Merz y el cordón sanitario en cuestión

Friedrich Merz, canciller y líder de la CDU, calificó el resultado como "la mayor derrota en décadas" y admitió que el partido está "conmocionado". Sin embargo, evitó romper el veto a la AfD: sostuvo que su partido no negociará "valores constitucionales" y recordó que Alemania tiene una responsabilidad histórica especial en su orden político.

Pero la presión es evidente. Algunos conservadores tradicionales piden flexibilizar el cordón sanitario que ha aislado a la extrema derecha. Merz reconoció además que Alemania necesita "reformas estructurales" y que su Gobierno "no puede seguir como hasta ahora", admitiendo que la CDU no supo conectar con las preocupaciones ciudadanas.

Ambiciones en Berlín y grietas en la resistencia

Alice Weidel, líder federal de la AfD, celebró la victoria y fijó un nuevo objetivo: alcanzar al menos el 40% en las próximas elecciones nacionales. Ulrich Siegmund, el candidato regional ganador, apuntó que aspira a un "gobierno en solitario" y no descartó recibir diputados disidentes de otros partidos.

Una grieta importante emerge en la izquierda: el BSW —escisión del partido Die Linke— anunció que no bloqueará a la AfD y está dispuesto a negociar con ellos. Thomas Schulze, su candidato, cuestionó la barrera sanitaria histórica, afirmando que los partidos tradicionales "pagaron la factura" por mantenerla.