Un documental dirigido por Manu Diéguez y Belén Alonso ingresó a las criptas de Cuelgamuros para filmar, por primera vez en video, el trabajo de identificación de restos humanos. El trabajo se estrenó este viernes en TVE y muestra desde adentro cómo operan los forenses en el sitio donde reposan alrededor de 33.800 muertos de la Guerra Civil española.

Las grabaciones enfrentaron desafíos logísticos importantes. El espacio reducido de las criptas, las medidas de seguridad y la presencia de áreas funcionales del templo complicaron las condiciones de rodaje. Los equipos instalaron un laboratorio dentro de una de las criptas, donde coexisten con la zona de culto, el flujo de visitantes y la arquitectura monumental del lugar.

Hallazgos que cuentan historias

Durante la grabación, el equipo documentó descubrimientos significativos. Entre los restos aparecieron objetos personales que funcionan como pistas: desde prendas hasta un ramo de rosas con pétalos secos que persistieron décadas. Estos hallazgos ayudan a identificar quiénes fueron las personas y a reconstruir fragmentos de sus vidas.

Uno de los momentos capturados fue el de dos manos momificadas aún entrelazadas. El descubrimiento, aunque cargado de simbolismo, forma parte del registro científico que permite a los forenses localizar identidades. Quedan 214 personas cuyas familias continúan buscándolas entre los distintos niveles de las criptas.

Rigor sin artificios

El documental opta por la observación directa: filma a los equipos en el laboratorio sin abusar de voces en off, rótulos ni música de fondo. Esta aproximación permite que el espectador comprenda el proceso científico sin intermediarios narrativos que simplifiquen lo complejo.

El trabajo aborda el lugar como testimonio de una época específica y sus consecuencias actuales. Identificar restos y devolverlos a las familias representa, según plantea el material, un servicio público que permite cerrar procesos de duelo pendientes.