Japón superó por primera vez la barrera de los 100.000 centenarios. Según datos del Gobierno japonés divulgados este mes, la cifra exacta es de 107.677 personas con cien años o más, con un aumento de 7.914 respecto al año anterior. Es el 56.º año consecutivo de crecimiento en esta población.

Una característica sobresale: 94.298 de los centenarios son mujeres y apenas 13.379 son hombres. Esto significa que 9 de cada 10 personas de cien años en Japón son del sexo femenino. La mujer más longeva registrada es Kishimoto Fuyo, de 114 años, mientras que el hombre más anciano es Kato Hikaru, con 112.

Décadas de envejecimiento poblacional

Este hito refleja una realidad que Japón vive desde hace años: la población envejece mientras disminuye. Entre 2020 y 2025, el país perdió 3,1 millones de habitantes. La natalidad se encuentra en mínimos históricos, y encuestas muestran que jóvenes de 18 a 34 años han perdido interés en casarse.

La esperanza de vida japonesa es de las más altas del mundo: 87,33 años para mujeres y 81,35 para hombres. Esto se atribuye, en parte, a una alimentación basada en pescado, verduras y arroz con bajo contenido de grasa, además de un estilo de vida activo. El concepto del ikigai —tener un propósito de vida que haga valer la pena levantarse cada mañana— también influye en la longevidad.

Un problema estructural para el futuro

Las autoridades describen la situación como una "crisis existencial". El ministro de Sanidad, Kenichiro Ueno, expresó satisfacción por que tantas personas vivan vidas largas y activas, pero también advirtió sobre el desafío de mantener un sistema de seguridad social sostenible.

Detrás del envejecimiento hay múltiples factores: la incorporación de mujeres al mercado laboral, el rechazo a la inmigración, y el costo creciente de criar hijos. La primera ministra, Sanae Takaichi, lo llamó una "emergencia silenciosa". Con más adultos mayores y menos niños que nunca, la cuarta economía mundial enfrenta un reequilibrio demográfico sin precedentes.