El 6 de noviembre de 1975 marcó un punto de quiebre en la historia del Sáhara Occidental. Ese día, aproximadamente 350.000 civiles marroquíes avanzaron hacia el territorio español en lo que se conoce como la "Marcha Verde". No iban armados ni uniformados como tropas militares; marchaban con banderas marroquíes, fotografías del rey Hassan II y ejemplares del Corán. Fue una estrategia política inusual en medio de circunstancias excepcionales.
El contexto político que lo hizo posible
España atravesaba en 1975 una transición política crucial tras la inminente muerte de Franco. Marruecos, por su parte, enfrentaba inestabilidad interna: dos intentos de golpe de Estado habían debilitado el poder del rey Hassan II. El monarca necesitaba una victoria política que distrajera la atención de los conflictos internos. El Sáhara Occidental, administrado por España desde finales del siglo XIX, se convirtió en la oportunidad.
Años antes, la ONU había presionado para que el pueblo saharaui decidiera su futuro mediante referéndum de autodeterminación. En 1974, el Gobierno español comunicó su disposición a celebrar esa votación, decisión que Marruecos rechazó. En octubre de 1975, la Corte Internacional de Justicia de La Haya dictaminó que Marruecos no tenía derechos de soberanía territorial sobre la región. Esa sentencia cerró la puerta a cualquier solución diplomática favorable para Hassan II.
Una ocupación disfrazada de marcha civil
Ante el cierre de opciones, Marruecos eligió una vía sin precedentes. Reclutó civiles de pueblos y aldeas marroquíes, especialmente de sectores pobres, y los transportó durante días en trenes y camiones hacia la frontera. Pero la realidad era más compleja: entre los civiles se mezclaban unos 30.000 militares y miembros de la Gendarmería que actuaban como escoltas. Además, Marruecos ya había desplegado entre 8.000 y 12.000 soldados en la zona nororiental antes del inicio de la marcha.
Documentos estadounidenses desclasificados por la CIA revelaron que Marruecos había informado a Washington en abril de 1975 sobre sus planes. El operativo logró su objetivo: España se retiró del territorio y Marruecos consolidó su control. El Sáhara Occidental quedó disputado, con consecuencias políticas que perduran hasta hoy.