El Reino Unido anunció una prohibición sobre la importación de productos originarios de asentamientos israelíes en Cisjordania. La decisión fue comunicada por el ministro de Exteriores, Ed Miliband, ante el Parlamento británico.

La medida incluye un nuevo régimen integral de sanciones contra quienes financien o faciliten estos asentamientos. Miliband subrayó que el Reino Unido enfocará toda la fuerza de sus sanciones a los responsables de esta política.

Un giro en la postura británica

El anuncio representa un cambio de tono más crítico del Gobierno británico hacia las políticas israelíes respecto a la administración anterior. El ministro precisó que el desacuerdo no es con el pueblo de Israel, sino con las acciones de su Gobierno.

Miliband sostuvo que la ocupación de Cisjordania es ilegal y debe tratarse como tal. También reafirmó la posición británica a favor de una solución de dos Estados para Israel y Palestina, e instó a colaborar con otros países europeos para implementar estas medidas.

Respuesta de Israel

Isaac Herzog, presidente de Israel, respondió que la decisión británica quedará del lado equivocado de la historia e implica una interferencia en las decisiones democráticas de una nación soberana. Herzog advirtió que la medida perjudicará directamente a los palestinos al privarlos de negocios y empleos.

La medida sigue un enfoque similar al de la Unión Europea, aunque el bloque comunitario permanece dividido sobre cómo profundizar en sus sanciones relacionadas con los asentamientos.