Rusia recluta extranjeros mediante engaños y los envía al frente en Ucrania. Amnistía Internacional documentó este sistema en un informe publicado esta semana, acusando al Kremlin de practicar trata de seres humanos según la definición del Protocolo de Palermo de la ONU.
El ejército ruso necesita refuerzos constantes. Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, Moscú registra más de 1,4 millones de bajas. Para compensar estas pérdidas, debe reclutar entre 30.000 y 35.000 hombres cada mes sin decretar una movilización general que enfurezca a la población rusa. Según datos europeos de agosto, el Kremlin ya incorporó a más de 28.000 extranjeros de 135 países, sin contar a los 14.000 soldados norcoreanos enviados desde Pyongyang.
Frente a la escasez de voluntarios rusos, las autoridades recurren a prácticas predatorias. Reclutan a ciudadanos de países con bajos ingresos del Sur Global: Brasil, Colombia, Cuba, Egipto, Sierra Leona, Sri Lanka, Somalia y Sudáfrica, entre otros. El informe de Amnistía se basa en entrevistas realizadas en campos de prisioneros de guerra ucranianos entre 2024 y 2026, además de conversaciones con familias, abogados y activistas.
Cómo funciona el engaño
El sistema ruso opera con falsas promesas. Se ofrece a migrantes y refugiados empleos civiles o trabajos de apoyo alejados del combate: cocineros, conductores, puestos administrativos. Una vez que las víctimas firman documentos, a menudo en idiomas que no comprenden, los mandos militares restringen su libertad de movimiento. Los despliegan en el frente con entrenamiento mínimo y amenazan a quienes intentan irse.
Rusia apunta específicamente a personas económicamente vulnerables. Muchos son migrantes con visados de trabajo vencidos o extranjeros acusados de delitos. A estos se les presenta el alistamiento como la única alternativa para evitar detención o deportación.
La acusación de Amnistía
Según Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, las Fuerzas Armadas rusas utilizan a estos extranjeros como "carne de cañón". El informe acusa a Rusia de desarrollar un sistema organizado de coacción, fraude y engaño. La ONG insta al Kremlin a terminar inmediatamente estas prácticas. Amnistía está prohibida en Rusia desde 2025, catalogada por Moscú como "organización indeseable".