Los residentes de San Román de Sanabria, una localidad pequeña del municipio de Cobreros en la comarca zamorana de Sanabria, se despertaron sin agua potable hace poco. No hubo corte de suministro planificado: unas vacas rompieron una tubería que atravesaba una finca privada. El depósito se vació toda la noche sin que nadie lo notara hasta quedarse completamente seco.

Los vecinos ya están hartos. Según reportes locales, han presentado denuncias ante la Guardia Civil y piden que se implementen medidas para evitar que el ganado siga circulando libremente por el pueblo y sus alrededores. El incidente del agua es sólo la gota que derramó el vaso en una serie de conflictos con el ganado descontrolado.

Vacas Alistana-Sanabresa en expansión

El problema refleja una tendencia más amplia en las zonas rurales del norte español: la ganadería extensiva crece sin supervisión adecuada. En esta región zamorana se cría principalmente la raza Alistana-Sanabresa, autóctona de Sanabria, que pastorea libremente por las sierras de la comarca. La raza estuvo casi extinta, pero ha rebotado con fuerza en los últimos años, con un incremento anual del 8 al 10 por ciento.

Esta expansión de la ganadería extensiva trae consigo un desafío que comparten muchas localidades rurales: los ganaderos no siempre mantienen el ganado bajo control. Las vacas sueltas no sólo generan inconvenientes aislados como el del agua en San Román. Los daños a infraestructuras, las afectaciones a caminos y propiedades privadas se repiten sin que existan mecanismos de prevención consistentes.

El caso pone en evidencia una tensión común en espacios rurales: cómo conciliar el crecimiento de la ganadería tradicional con la necesidad de proteger servicios e instalaciones básicas de los pueblos.