Los horarios de comida y el momento en que nos levantamos influyen directamente en la calidad del sueño. Según Eduard Estivill, especialista en medicina del sueño y neurofisiólogo, existe una rutina ideal que permite dormir bien y amanecer descansado.

El ciclo diario recomendado

Levantarse alrededor de las siete de la mañana marca el inicio de una jornada productiva. En esas primeras horas conviene realizar ejercicio, incluso si es solo caminar quince minutos, desayunar bien y exponerse a la luz solar. Estos hábitos ayudan a regular el reloj biológico del cuerpo.

Estivill subraya que andar no requiere gym ni equipamiento: es suficiente modificar pequeños detalles cotidianos. Por ejemplo, bajarse una parada antes del autobús o aparcar a un kilómetro de distancia permite completar esa caminata matinal sin perder tiempo.

Horarios de comidas que favorecen el descanso

El experto propone un calendario de alimentación específico. El desayuno debe ser entre las siete y media y las ocho de la mañana. El almuerzo, alrededor de la una. La cena, a las ocho de la noche.

Acostarse pasadas las once de la noche con este esquema permite dormir ocho horas completas y despertar a las siete, completando un ciclo coherente. Estivill observa que cada vez más familias españolas, especialmente padres jóvenes, adoptan estos horarios coordinados con sus hijos, lo que además genera un espacio de tiempo compartido tras acostar a los pequeños.

La clave está en la consistencia: mantener estos horarios día tras día permite que el cuerpo anticipe cuándo debe descansar, mejorando naturalmente la calidad del sueño sin necesidad de medicamentos.