Cuando termina el verano y la gente regresa al trabajo, la escuela o la universidad, también crece el tiempo que pasan en internet. Más correos, más mensajes, más compras online, más redes sociales. Los ciberdelincuentes lo saben y aprovechan este aumento de actividad para intensificar sus operaciones de fraude, robo de identidad y estafas.

Las técnicas cada vez son más sofisticadas. Con ayuda de inteligencia artificial, los engaños parecen más creíbles y resulta más difícil detectar cuándo se trata de una trampa. Ya no se limitan a virus simples: ahora circulan intentos de phishing disfrazados de avisos de empresas de transporte, facturas, promociones o solicitudes para actualizar datos.

Cómo reconocer los intentos de fraude

En las primeras semanas de vuelta a la rutina llegan muchos mensajes y correos. Antes de hacer clic en cualquier enlace, vale preguntarse si esperabas ese mensaje. Es importante verificar quién lo envía, revisar la dirección de correo y desconfiar de textos que generan urgencia o presión para actuar de inmediato. Si hay dudas, es mejor no usar el enlace recibido y acceder al servicio directamente desde la aplicación oficial o escribiendo la dirección a mano en el navegador.

Las aplicaciones de mensajería como WhatsApp también son blanco frecuente de estafadores. Mensajes de supuestos amigos o familiares pidiendo dinero por una emergencia son comunes. La recomendación es llamar directamente a esa persona para confirmar antes de hacer cualquier transferencia.

Medidas de protección básicas

Reforzar la seguridad de las cuentas digitales es fundamental:

  • Usar contraseñas robustas y diferentes para cada servicio
  • Activar autenticación de dos factores siempre que sea posible
  • Verificar regularmente qué dispositivos tienen acceso a las cuentas
  • Mantener sistemas y aplicaciones actualizados
  • Hacer copias de seguridad de información importante

Además, conviene navegar con cuidado en redes Wi-Fi públicas, ya que la información personal queda más expuesta. Estas precauciones básicas reducen significativamente el riesgo de caer en estafas durante el regreso a la actividad cotidiana.