El telescopio espacial Nancy Grace Roman comenzó su misión en óptimas condiciones. La NASA acaba de anunciar que la dotación de combustible a bordo permitirá extender la operación doce años más allá de lo estimado originalmente, llegando a un total de 22 años de funcionamiento.
Por qué sobró combustible
El ahorro de propelente proviene de dos factores principales. El primero fue que el telescopio resultó casi 1.800 kilos más liviano de lo calculado en los diseños iniciales. Este peso menor permitió cargar depósitos más llenos sin comprometer el lanzamiento. La NASA estima que este factor adiciona aproximadamente cuatro años de operación.
El segundo factor fue la precisión extrema en el lanzamiento. El cohete Falcon Heavy de SpaceX colocó al Roman en una trayectoria tan exacta que la corrección de curso hacia el punto de Lagrange L2 (donde el telescopio realiza sus observaciones) resultó mucho menor que lo anticipado. Esa maniobra utilizó apenas el 10 por ciento del combustible reservado para ella, lo que equivale a otros cuatro años adicionales de operación.
Un inicio prometedor
Ambos ahorros se suman a la reserva de combustible que ya figuraba en los planes originales, logrando el total de doce años adicionales. El Roman seguirá el mismo camino que el Telescopio Espacial James Webb, otro observatorio que también orbita el punto Lagrange L2. Por ahora, la misión se desarrolla según lo esperado, confirmando que el diseño y la ejecución del lanzamiento salieron como se planeaba.