Microsoft prepara el lanzamiento de una nueva función de seguridad en Windows 11 que protege contra la inyección de código malicioso a nivel del kernel. El problema: esta característica puede reducir significativamente el rendimiento en ordenadores destinados a juegos.
La integridad de la memoria funcionará como un escudo contra amenazas sofisticadas. Sin embargo, al operar a nivel profundo del sistema operativo, también consume recursos del procesador que de otro modo irían dedicados al gaming. El impacto no será uniforme: los equipos con procesadores de últimas generaciones apenas lo notarán, pero quienes usan hardware de hace varios años podrían experimentar caídas de fotogramas visibles.
El dilema: seguridad versus rendimiento
Lo más complicado es que la función no afectará a todos los juegos por igual. Algunos títulos que demandan uso intensivo de recursos sufrirán más que otros. Microsoft informó que respetará las decisiones de los usuarios: si decides desactivar la integridad de la memoria, el sistema no la reactivará automáticamente en futuras actualizaciones.
La compañía sugiere una solución flexible: desactivar la función solo mientras juegas y reactivarla después. De esta forma conservas protección el resto del tiempo que usas el ordenador.
Pasos para desactivar y reactivar la función
- Abre Inicio > Seguridad de Windows
- Ve a Seguridad del dispositivo > Aislamiento del núcleo
- Selecciona Detalles de aislamiento del núcleo
- Pulsa el interruptor de Integridad de la memoria para desactivar o activar según necesites
La decisión quedará en manos de cada usuario. Desactivar la función reduce la protección del sistema, pero garantiza que tus sesiones de juego no se vean comprometidas. Activarla mantiene tu ordenador más seguro contra amenazas de kernel, pero con posible coste en fotogramas durante el gaming.