Marco Graci, un joven de 20 años de Valhalla, Nueva York, viaja de universidad en universidad por todo Estados Unidos con una misión peculiar: encontrar y calificar la mejor fiesta de campus. Su recorrido ya abarca 40 instituciones, y en cada una se queda durmiendo en sofás de desconocidos para experimentar la vida nocturna de cerca.
A través de redes sociales, Graci documenta sus hallazgos sobre fiestas de fraternidades, previas a partidos de fútbol americano universitario y circuitos de bares en zonas estudiantiles. Lo diferente en su enfoque es que, a diferencia del resto de los asistentes, él no consume alcohol. Esta abstinencia le permite mantener una perspectiva clara para evaluar cada evento.
Un sistema de puntuación riguroso
El joven aplica un método específico para calificar cada universidad de 1 a 10. Su evaluación considera varios factores: la cantidad de personas en las fiestas, la energía y calidad musical, el nivel de espíritu universitario, la intensidad del comportamiento de los estudiantes, qué hace único el ambiente festivo de ese lugar y la atmósfera general del fin de semana.
Hasta el momento, la Universidad de Carolina del Sur se lleva la mejor puntuación con 8,2. Graci destacó que el campus de Columbia ofrece una experiencia memorable antes de los partidos de fútbol americano. Su descripción de la escena revela una organización masiva: alrededor de quince carpas con fiestas de fraternidades funcionando simultáneamente en el mismo estacionamiento, permitiendo a los asistentes moverse de una a otra.
Realidad detrás de la diversión
Aunque el proyecto de Graci se centra en la diversión, también ha presenciado comportamientos extremos. Desde estudiantes que saltan sobre mesas por embriaguez, hasta situaciones contradictorias donde jóvenes que mantienen relaciones a distancia actúan como si estuvieran solteros en las fiestas. Sus observaciones muestran que la vida universitaria nocturna tiene múltiples facetas, no todas idealizadas.