Australia no está donde estaba hace 30 años. Aunque el movimiento es invisible en el día a día, el continente viaja hacia el norte-noreste a razón de 7 centímetros anuales. Ese desplazamiento, causado por el movimiento de las placas tectónicas, es el más rápido de cualquier masa terrestre en el planeta.
La consecuencia más evidente es que los mapas dejan de ser precisos. Entre 1994 y 2020, Australia se desplazó casi 1,8 metros en total. Para sistemas de navegación por satélite, dispositivos de posicionamiento y cualquier tecnología que necesite ubicar un punto con exactitud de centímetros, ese desfase es un problema serio que impacta en topografía, construcción y navegación.
De GDA94 a GDA2020: el cambio necesario
Cuando Australia estableció el sistema de referencia GDA94 en 1994, no anticipó la velocidad del movimiento continental. Después de 26 años, la acumulación de desplazamiento hizo el sistema obsoleto. Por eso en 2020 el país implementó GDA2020, un nuevo sistema de coordenadas dinámico que se actualiza mientras el continente se mueve. Los datos australianos ya no son fijos: se ajustan permanentemente a la posición real del terreno.
Por qué Australia es el continente más inquieto
La Tierra es un rompecabezas de placas tectónicas en constante desplazamiento. Australia descansa sobre una de esas piezas, que viaja hacia el sudeste asiático. Este movimiento la pone en colisión permanente con otras placas, como la del Pacífico y la euroasiática. Esas fricciones generan terremotos: Australia registra alrededor de 100 sismos de magnitud 3 o superior cada año.
Matemáticamente, 7 centímetros anuales significan aproximadamente 70 kilómetros de desplazamiento en un millón de años. A esa velocidad, las masas continentales del futuro distante serán muy distintas de las actuales. Los geólogos especulan que eventualmente podrían formar un nuevo supercontinente, aunque ese proceso tarda millones de años y depende de cambios en dirección y velocidad del movimiento de las placas.