A principios de septiembre, la misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia espacial japonesa (JAXA) ingresó en su etapa de aproximación final a Mercurio. El viaje, que lleva casi ocho años, está a punto de alcanzar su destino en el planeta más próximo al Sol.

Para documentar el camino recorrido, el Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM) capturó un registro visual de casi ocho años condensado en cuatro minutos. Estas imágenes, tomadas por las cámaras de ingeniería del módulo, muestran la travesía desde el lanzamiento hasta ahora.

Un viaje complejo que requirió replanificación

El MTM tenía la tarea de transportar los componentes principales de la misión: el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la ESA y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (MMO/Mio) de la JAXA, junto con el escudo de protección solar MOSIF diseñado para el segundo.

Llegar a Mercurio presenta desafíos extraordinarios. El planeta está tan cerca del Sol que aproximarse directamente resultaría en una velocidad excesiva. Por eso, BepiColombo aprovechó maniobras de asistencia gravitacional: un sobrevuelo terrestre, dos de Venus y seis del propio Mercurio. Combinadas con los propulsores de iones del MTM, alimentados por paneles solares, estas maniobras redujeron gradualmente la velocidad para permitir la entrada en órbita.

El plan original consideraba un viaje de aproximadamente siete años. Sin embargo, se extendió a casi ocho debido a ajustes en los últimos tres sobrevuelos de Mercurio. Los paneles solares generaban menos electricidad de lo estimado inicialmente, lo que obligó a reprogramar la secuencia de maniobras.

Dos misiones en una

BepiColombo es un proyecto conjunto donde cada agencia aporta su propio orbitador con objetivos científicos específicos. Esta configuración permite estudiar Mercurio desde perspectivas complementarias, maximizando el conocimiento sobre este mundo extremo y poco explorado.