La erupción del Vesubio que enterró Pompeya hace casi 2.000 años se convirtió en un punto de referencia inesperado para la ciencia moderna. Un nuevo estudio publicado en Science Advances muestra cómo los relatos históricos de Plinio el Joven sobre ese cataclismo permiten a los científicos mejorar significativamente uno de los métodos más útiles para datar eventos antiguos.
El hallazgo surge de una colaboración entre investigadores del Centro de Geocronología de Berkeley, la Universidad de California y la Universidad de Padua. La clave está en que Plinio el Joven dejó detalles suficientes sobre la fecha exacta de la erupción —24 de agosto del año 79 d. C.— para que los científicos puedan validar y recalibrar la técnica conocida como datación argón-argón.
Una precisión nunca antes lograda
Los investigadores analizaron minerales volcánicos del Vesubio que contenían potasio. Al comparar las estimaciones de edad obtenidas con el método argón-argón contra la fecha histórica documentada, descubrieron algo notable: el margen de error se redujo drásticamente. La precisión alcanzó el 0,7% y la exactitud el 0,4%, lo que representa un avance significativo para este tipo de análisis.
Esta mejora permite a geólogos, paleontólogos y arqueólogos datar con mayor certeza eventos geológicos del pasado, desde erupciones volcánicas en zonas habitadas hoy —como Nápoles, Ciudad de México y Yogyakarta— hasta eventos remotos como impactos de meteoritos y extinciones masivas.
Implicaciones para entender la historia de la Tierra
El refinamiento también permitió a los científicos medir con mayor exactitud la vida media del potasio-40, el fundamento de esta técnica. El equipo estableció que es de 12.044 millones de años, con un margen de error mucho más ajustado que las estimaciones anteriores basadas solo en física nuclear.
Esta recalibración cobra importancia cuando se necesita establecer conexiones precisas entre eventos antiguos. Por ejemplo, hace una década, la misma técnica permitió demostrar que el impacto de un meteorito hace 66 millones de años desencadenó erupciones volcánicas masivas en la India, formando una doble catástrofe que condujo a la extinción de los dinosaurios no aviares.