Un equipo de investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong halló una forma innovadora de construir estructuras en Marte usando una mezcla que combina material del planeta rojo con ingredientes terrestres simples: gelatina y levadura. El avance, publicado en la revista Chem Circularity, responde a uno de los grandes desafíos de la colonización marciana: transportar materiales de construcción a través del espacio resulta extremadamente costoso y consume meses.
Un material vivo que se endurece con el frío
La inspiración surgió de un lugar inesperado: las frutas liofilizadas. Jishen Qiu, ingeniero civil y autor principal del proyecto, observó que el proceso de congelación en vacío que se aplica a los alimentos podría replicarse en Marte. Las temperaturas extremadamente bajas y la baja presión atmosférica del planeta generan condiciones casi idénticas a la liofilización. Cuando la mezcla sale de la impresora 3D, el frío y la presión la endurecen de manera natural, sin necesidad de energía térmica adicional.
La fórmula precisa requería una levadura especial recubierta con proteínas altamente adhesivas, las mismas que usan los mejillones para fijarse a las rocas. La gelatina funciona como aglutinante y proporciona soporte para el crecimiento celular, mientras que la arena aporta masa y estructura. El resultado es un material poroso y ligero, pero sorprendentemente resistente.
Resistencia comparada con hormigón real
En laboratorio, el material alcanzó una resistencia a la compresión de 10 a 12 megapascales, equiparable a la del hormigón de baja calidad. Las primeras estructuras impresas fueron pequeñas cúpulas de apenas 45 milímetros de alto, pero los cálculos sugieren que la resistencia es suficiente para construir edificios de varias plantas en Marte, donde la gravedad es tres veces menor que en la Tierra.
Otra ventaja crucial: el material es completamente reciclable. Los colonos podrían recuperar la levadura de estructuras desmanteladas y cultivarla nuevamente en biorreactores, generando una economía circular. Según Qiu, mientras sobreviva una levadura viva, el material puede ser regenerado.
De todas formas, quedan desafíos sin resolver. Aún no se sabe si las levaduras pueden sobrevivir en las condiciones reales de Marte, y la producción a gran escala seguirá dependiendo de carga transportada desde la Tierra. Qiu estima que operaciones significativas requerirían cientos de toneladas de suministros terrestres.