El rover Curiosity llegó a Marte el 6 de agosto de 2012 en el interior del cráter Gale. Su misión estaba diseñada para durar un año marciano, equivalente a poco más de 686 soles —los "días" de Marte—, lo que representa aproximadamente 22 meses terrestres. El 30 de agosto pasado completó 5.000 soles marcianos, lo que suma 5.137 días en el calendario terrestre.

Una misión que se multiplicó por siete

Los números hablan solos: Curiosity ha permanecido activo durante más de siete veces lo que se esperaba originalmente. Recorrió más de 37 kilómetros por la superficie marciana y ascendió más de 1.000 metros de elevación. Todos sus instrumentos científicos continúan operativos y funcionan en buen estado.

El rover de la NASA no es el único que ha superado expectativas. Su predecesor, Opportunity, estuvo activo casi 5.500 días en una misión que inicialmente debería haber durado apenas 90 días. Pero Curiosity aún sigue recopilando datos.

La salud del rover y sus limitaciones

El generador de radioisótopos que alimenta a Curiosity no presenta riesgos inmediatos de agotamiento, y todos los sistemas de investigación permanecen funcionales. La principal preocupación reside en las ruedas del rover, que tras más de 14 años rodando por el terreno marciano han sufrido un desgaste considerable. Sin embargo, la NASA implementó actualizaciones de software para minimizar este deterioro.

Si en algún momento Curiosity no pudiera seguir moviéndose, los científicos contarían con una alternativa: convertirlo en una estación científica fija que continuaría recolectando información desde un lugar específico. Así, incluso inmóvil, podría seguir contribuyendo a la exploración del planeta rojo.