El rover Curiosity de la NASA sigue revelando secretos de Marte después de una década y media recorriendo su superficie. Cerca del monte Sharp, una de las zonas de mayor interés científico, el aparato detectó un hallazgo que tiene intrigados a los investigadores: grandes cavidades en las rocas que no encajan con los patrones conocidos.

Las cavidades descubiertas son anchas y poco profundas. Aunque los agujeros en rocas marcianas no son raros en sí mismos, estos tienen características anómalas. Normalmente se forman cuando fragmentos o nódulos más duros se erosionan y desaparecen, dejando una depresión. Pero en este caso, las estructuras son mucho más amplias y superficiales de lo esperado, y no hay restos visibles que expliquen qué las originó.

Múltiples instrumentos analizan las pistas

El equipo científico desplegó varios instrumentos del rover para estudiar el descubrimiento. Las cámaras MAHLI y Mastcam capturaron imágenes desde distintos ángulos, permitiendo reconstrucciones tridimensionales que revelan con precisión la forma exacta y la profundidad de los agujeros. El objetivo es identificar qué procesos geológicos pudieron ocurrir en esa región para generar estructuras tan inusuales.

Pero las cavidades no fueron el único descubrimiento en la zona. Curiosity también registró cambios abruptos de textura y estructura en capas de roca muy próximas entre sí. Estos cambios sugieren que las condiciones ambientales al momento de la formación de los depósitos fueron variables. Además, el rover identificó capas grises, ásperas y particularmente duras que parecen tener una composición química distinta a la de la roca adyacente.

Estos hallazgos de Curiosity enriquecen la comprensión de la historia geológica de Marte y plantean nuevas preguntas sobre cómo se ha modelado la superficie del planeta rojo a lo largo del tiempo.