Investigadores del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson y la Universidad de Washington desarrollaron anticuerpos dirigidos contra el virus de Epstein-Barr (VEB), presente en aproximadamente el 95% de la población adulta mundial. El hallazgo, publicado en la revista Cell Reports Medicine, representa un avance significativo para una infección que no tiene vacuna disponible.
El virus de Epstein-Barr es el responsable principal de la mononucleosis, transmitida por la saliva. Aunque muchas personas no presentan síntomas, una vez contraída la infección permanece latente en el cuerpo de por vida y puede reactivarse en cualquier momento.
Cómo funcionan los anticuerpos descubiertos
Los anticuerpos desarrollados actúan contra dos proteínas de la superficie viral (gp350 y gp42) que el VEB utiliza para penetrar en los linfocitos B, un tipo de glóbulo blanco esencial para el sistema inmunitario. Al bloquear estas proteínas, los anticuerpos logran evitar que el virus infecte las células desde el principio e impiden su reactivación posterior.
Según Andrew McGuire, bioquímico del equipo de investigación, el desafío principal fue que el VEB, a diferencia de otros virus, puede unirse a prácticamente todos nuestros linfocitos B. Para resolverlo, los científicos utilizaron nuevas tecnologías y realizaron experimentos en ratones genéticamente modificados para producir anticuerpos humanos. Cuando expusieron a los animales a las dos proteínas del virus, las células desencadenaron exactamente la respuesta inmunitaria que buscaban.
Aplicación clínica inmediata
El descubrimiento tiene implicaciones prácticas inmediatas en trasplantes de órganos y médula ósea. Estos procedimientos requieren suprimir el sistema inmunitario del paciente, dejándolo vulnerable ante el VEB. Con estos anticuerpos disponibles, esa vulnerabilidad podría reducirse significativamente en los cientos de miles de trasplantes que se realizan anualmente.
La patobióloga Crystal Chhan, otra autora del estudio, también destacó que el enfoque innovador empleado podría adaptarse para descubrir anticuerpos protectores contra otros patógenos.