En abril de 2024, un terremoto de magnitud 4,8 sacudió Nueva Jersey. Durante meses, los investigadores apuntaban a la falla de Ramapo, una estructura geológica extensa de casi 300 kilómetros que atraviesa la costa este estadounidense. Pero los datos no cerraban: la orientación de esa falla no coincidía con las características del movimiento telúrico que se registró.
Cómo hallaron la estructura oculta
Analizando las réplicas del terremoto, los científicos descubrieron una fractura completamente diferente. La llamaron falla de Mountainville y está ubicada aproximadamente 3,5 kilómetros al oeste del epicentro, cerca de Tewksbury. Su característica principal es que se trata de una falla "inmadura": las fracturas aún no se han unido entre sí y su superficie de deslizamiento no está completamente definida. Esa irregularidad es exactamente lo que la mantuvo oculta en los mapas geológicos tradicionales.
Para reconstruir la estructura, el equipo utilizó múltiples técnicas. Combinaron el análisis de ondas sísmicas de las réplicas con datos de tecnología LiDAR, un sistema de medición láser que identifica irregularidades topográficas incluso bajo vegetación. Luego examinaron afloramientos rocosos y realizaron experimentos de laboratorio para estudiar el comportamiento de las muestras de roca bajo fricción y tensión.
Qué cambia en la evaluación del riesgo sísmico
El hallazgo, publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, abre una nueva línea de investigación sobre el impacto sísmico de estas estructuras invisibles. Aunque son pequeñas, complejas y poco definidas, pueden ser responsables de terremotos significativos. Esto implica que el análisis del riesgo geológico ya no debe enfocarse únicamente en las grandes fallas conocidas, sino también en lo que permanece oculto bajo tierra. Entender estas estructuras menores es clave para comprender mejor la amenaza sísmica real de una región.