El próximo invierno europeo enfrentará una temporada de nieve muy por debajo de sus valores históricos. Un meteorólogo esloveno especializado en fenómenos climáticos severos señala que la culpa principal la tiene El Niño, combinado con patrones atmosféricos que traerán aire más cálido desde el Atlántico.

El factor determinante será el flujo de aire atlántico suave que dominará el continente. Este patrón creará una zona de alta presión persistente que mantendrá las temperaturas demasiado elevadas para acumular nieve generalizada. La excepción vendrá en las montañas de gran altitud, donde sí se esperan caídas de nieve.

Qué significa "menos nieve de lo normal"

La expresión puede sonar ambigua, pero tiene un significado preciso. No quiere decir que directamente no nieve. Significa que la cantidad será menor comparada con el promedio histórico de cada región. Así, una zona que acostumbra a recibir un metro de nieve durante todo el invierno podría registrar apenas 25 centímetros.

Mes a mes: el avance del invierno

Los pronósticos varían según la época. Noviembre mostrará déficits generalizados, lo que sugiere un inicio muy tardío de la temporada de esquí incluso en altitudes altas. Diciembre tendrá pocas nevadas en tierras bajas, con la excepción del extremo norte. El patrón persiste en enero, cuando la alta presión del sur bloquea el paso de frentes húmedos. Febrero, que típicamente es más nevoso en toda Europa, verá el mayor déficit de la temporada por la persistencia de esa cresta de alta presión.

El fenómeno de El Niño intenso acelera este proceso al mantener un flujo del oeste más débil desde el Atlántico, sumado a la presión ascendente desde el sur. Esto impide la formación de una capa de nieve generalizada en la mayoría de las regiones, particularmente en el noroeste, sur y centro-norte de Europa.