Fundación Telefónica presenta en Madrid una exposición dedicada a los inicios de la física cuántica y su conexión con el arte. El recorrido es principalmente científico, con instalaciones interactivas que explican los momentos clave de esta disciplina que revolucionó la forma en que comprendemos el universo.
El nacimiento de la física cuántica
La historia comienza el 7 de octubre de 1900, cuando el físico Max Planck determinó una constante que cambió la ciencia para siempre. Según cuenta Sonia Fernández-Vidal, comisaria de la exposición y doctora en Óptica cuántica, esa noche Heinrich Rubens llegó a casa de Planck con resultados sobre la radiación del cuerpo negro. Planck pasó toda la noche sin dormir intentando encajar esos datos en un marco teórico. El resultado fue revolucionario: la radiación no es un espectro continuo, sino que está dividida en unidades mínimas e indivisibles, los cuantos.
Planck presentaría oficialmente su descubrimiento ante la Sociedad Alemana de Física el 14 de diciembre de 1900. La explicación de Fernández-Vidal lo hace comprensible: si la energía fuera un salchichón, el cuanto sería la loncha más pequeña posible, aquella que no puede seguir dividiéndose.
Einstein y el efecto fotoeléctrico
Años después, Albert Einstein tomó las ideas de Planck y las llevó más lejos. En 1905, mientras trabajaba en una oficina de patentes suiza, propuso que la luz también se comporta como una partícula, utilizando la teoría del efecto fotoeléctrico. Este efecto es el que activa las puertas automáticas de los supermercados cuando alguien se acerca.
La exposición utiliza paneles visuales, animaciones, videos e instalaciones interactivas desarrolladas por el Barcelona Supercomputing Center para explicar estos conceptos. El recorrido incluye documentos históricos, como una edición del siglo XVII de Galileo Galilei, pero se enfoca principalmente en tecnología educativa de alto impacto visual.
La muestra permanecerá abierta hasta el 11 de octubre en el espacio de Fundación Telefónica en la madrileña calle Fuencarral.