Por primera vez desde que los satélites permiten hacer un seguimiento detallado, el Atlántico ha pasado más de dos semanas sin formar un huracán en lo que debería ser plena temporada. El 12 de septiembre de 2026 marcó el día más tardío en que comienza esta actividad, superando el registro que databa de 1966.

El récord podría crecer aún más. Si no se forma ningún huracán antes del 22 de septiembre, se igualará la fecha del 21 de septiembre de 1941, cuando se registró el primer huracán de esa temporada. Pero hay más: si la temporada avanza sin huracanes hasta el 30 de noviembre, sería apenas la tercera ocasión en la historia moderna en que esto ocurra, después de 1914 y 1907.

¿Por qué están ausentes los huracanes?

El fenómeno no es casual. Los meteorólogos apuntan a El Niño como responsable de esta sequía de huracanes. Cuando El Niño se intensifica, genera condiciones atmosféricas que obstaculizan la transformación de tormentas tropicales en huracanes de categoría mayor. Este mecanismo crea una barrera natural contra el desarrollo de estos sistemas severos.

Los expertos vinculan estos cambios a transformaciones más amplias en el clima global. La intensificación de fenómenos como El Niño y la alteración de patrones tradicionales son signos que refuerzan las observaciones sobre el calentamiento del planeta y sus efectos en los sistemas meteorológicos.

Un fenómeno sin precedentes recientes

Lo relevante del evento no es solo que retrase los huracanes: es que lo hace en una magnitud que no se veía en más de medio siglo. Para la mayoría de los modelos de previsión y análisis meteorológico actual, estos datos son excepcionales y merecen atención, porque indican cambios en dinámicas que se consideraban más estables.