Aunque la mayoría de las personas se ducha alrededor de 10 minutos, e incluso algunas exceden los 40 minutos bajo el agua, la ciencia indica que el tiempo recomendado es bastante menor.
Según Pablo Pereira-Doel, científico ambiental de la Universidad de Surrey, tres minutos es el tiempo adecuado para una ducha efectiva. Si incluye lavado de cabello, cinco minutos resultan suficientes.
Estrategias para reducir el tiempo bajo el agua
Para quienes busquen ser más eficientes, existen opciones que acortan aún más la duración. Si se cierra el grifo mientras se aplica jabón, es posible completar un enjuague rápido en apenas un minuto. Con champú, el tiempo sube a dos minutos, y si se suma acondicionador, llega a tres.
Esta práctica tiene un doble beneficio: reduce el consumo de agua y acelera la rutina matinal.
¿Por qué nos quedamos más tiempo en la ducha?
La brecha entre lo recomendado y lo que la mayoría hace es significativa. Pereira-Doel explica que el motivo principal no es la limpieza: para la mayor parte de las personas, la ducha cumple funciones que van más allá de la higiene personal. El agua caliente se convierte en un espacio de relajación, meditación o simplemente un momento de pausa en la rutina diaria.
Entender esta diferencia ayuda a contextualizar por qué, aunque sabemos que tres minutos es suficiente, muchos prefieren extender el tiempo bajo el agua como parte de su bienestar mental.