Un grupo de rescatistas de animales en San Francisco encontró una marmota en el patio trasero de una casa del barrio Mission. Lo inusual no fue solo el hallazgo, sino cómo llegó allí: la organización Yggdrasil Urban Wildlife Rescue sostiene que el roedor —del tamaño de un gato doméstico— probablemente se escondió en los bajos de un vehículo y realizó el viaje sin que nadie lo supiera.

Por qué el anticongelante es una trampa para estos roedores

Las marmotas tienen una atracción particular hacia el líquido refrigerante de los autos. Según Lila Travis, fundadora del centro de rescate, estos roedores buscan ese olor porque perciben que les falta un electrolito específico. Creen que consumir anticongelante resolverá esa carencia, pero la realidad es distinta: el líquido las enferma gravemente.

Cuando una marmota ingiere anticongelante, pierde rápidamente el conocimiento. Y aquí es donde sucede lo extraordinario: despierta en un lugar completamente diferente al que entró. Durante el tiempo que permanecen inconscientes en los bajos del vehículo, el auto puede trasladarse decenas o cientos de kilómetros.

De regreso a casa

En este caso, la marmota hallada en San Francisco se encontraba en perfecto estado de salud. Los rescatistas planean reintroducirla en su hábitat natural, que presumiblemente está en Sierra Nevada, una región conocida por ser territorio de marmotas silvestres.

Este comportamiento de las marmotas no es un incidente aislado. Según los registros del centro de rescate, es relativamente común que estos roedores acaben en lugares alejados por este mismo mecanismo, llevando a rescatistas a investigar rutas y orígenes impredecibles cada vez que aparece un ejemplar en zonas urbanas donde no deberían estar.