Wile E. Coyote lleva décadas persiguiendo al Correcaminos sin éxito. Los inventos de ACME, sus bombas, sus catapultas y sus artefactos de propulsión siempre terminan estallándole en la cara. Pero ¿qué pasaría si esta cacería ocurriera en la vida real, sin dibujos animados ni leyes de la física alteradas?
Cuando los personajes eran auténticos
El dúo fue creado por Warner Bros en 1949 en el cortometraje Fast and Furry-ous, dirigido por Chuck Jones. El concepto era ingenioso: una persecución visual casi sin diálogos que funcionara en cualquier idioma y para cualquier edad. El director estableció reglas que se convirtieron en fórmula de éxito: el Coyote nunca podía capturar al Correcaminos, el ave jamás lo atacaría intencionalmente y todos los fracasos nacerían de la arrogancia o la mala suerte del perseguidor. Cada episodio se transformaba en un experimento cómico donde la audiencia no esperaba si el plan funcionaría, sino cómo explotaría.
La verdad del desierto natural
El coyote (Canis latrans) es un depredador ágil y adaptable. Los machos adultos pesan hasta 20 kilos, las hembras alrededor de 18. Como corredor, mantiene un trote cómodo de 40 a 50 km/h, pero cuando detecta una presa acelera con sprints explosivos que le permiten llegar a velocidades mucho mayores.
El correcaminos grande (Geococcyx californianus) es un ave terrestre nativa del suroeste estadounidense. A diferencia del personaje animado, no alcanza velocidades de vértigo. Su táctica de supervivencia no es la velocidad pura, sino la agilidad extrema, la capacidad para cambios rápidos de dirección y su conocimiento íntimo del terreno desértico donde habita.
En un enfrentamiento real, el coyote tendría ventajas innegables: es más pesado, más fuerte y puede mantener una persecución sostenida. El correcaminos, aunque ágil, no podría escapar indefinidamente. La ciencia de la naturaleza favorecería al depredador, especialmente en distancias largas donde el cansancio del ave terminaría siendo definitivo.
En conclusión: en el desierto sin trucos de ACME, el Coyote ganaría. Pero eso jamás vendería juguetes.