Eduardo Marco, fotógrafo y artista visual nacido en Santa Vitoria del Palmar en 1970, acaba de publicar su primer libro. Pero no es una novela convencional. El centauro que no fui (Círculo de Tiza) es un experimento literario donde Marco tomó fragmentos de 136 obras de 100 autores distintos y los tejió juntos sin agregar una palabra propia.

El resultado es un relato que funciona en dos capas. En la primera lectura, el texto fluye como una novela continua sobre la experiencia humana: el dolor, la memoria, la soledad, el fracaso y la obsesión. Luego, el lector descubre la arquitectura del libro: cada fragmento viene acompañado de su procedencia y autoría.

Una biblioteca de gigantes literarios

Entre los autores que conviven en el libro están Fernando Pessoa, Paul Auster, Virginia Woolf, Fiódor Dostoyevski, Samuel Beckett, Oscar Wilde, Julio Cortázar, Sylvia Plath, Bukowski, Victor Hugo, Walt Whitman, Marguerite Duras y Enrique Vila-Matas, entre muchos otros. Marco los seleccionó y organizó de modo que sus voces distintas tejen una melodía nueva y coherente.

La propuesta desafía las reglas convencionales de la escritura. No es un mosaico fragmentado ni una antología de citas: es un texto que genera sentido propio a partir de la combinación de voces ajenas. Como señala la editorial, la experiencia es similar a entrar en la biblioteca privada de cien escritores y descubrir conexiones insospechadas entre ellos.

Un homenaje a la lectura

Marco describe su trabajo como un homenaje a la literatura y, en particular, al acto de leer. Desde esta perspectiva, el autor actúa como director de orquesta que, desde la sombra, organiza un coro complejo de autores ya fallecidos o consagrados.

El libro incluye un prólogo de Marcos Giralt Torrente y un epílogo de Aurora Freijo Corbeira. Salió a la venta el 30 de septiembre.