Existe un relato común: las personas del mundo urbano escapan hacia los pueblos buscando paz y naturaleza. Las redes sociales refuerzan esa fantasía con imágenes bucólicas de vacaciones rurales. Pero esa no es la realidad de quienes viven del campo todos los días.

Paula Nuévalos tiene 28 años y trabaja en Uterra Wines, una bodega familiar ubicada en Utiel, Valencia. Estudió Ingeniería Mecánica y ejerció la profesión unos años, pero finalmente decidió retomar el negocio agrícola que comenzó su abuelo. Hoy dedica su tiempo al cultivo de vid y la producción de vino en una de las zonas más emblemáticas de Utiel-Requena.

La diferencia es que Nuévalos no vende una versión endulzada de su vida. En redes sociales, bajo el nombre Agropauli, comparte el día a día de su trabajo sin filtros. Muestra las dificultades reales de laborar en el campo, las exigencias físicas del trabajo agrícola y la dureza de vivir en un pueblo donde no siempre todo es idílico, aunque ella misma ama su tierra y sus paisajes.

Lo que ven los turistas no es lo que viven los habitantes

Su mensaje es directo: la gente de ciudad que disfruta las vacaciones en el pueblo no experimentan lo mismo que quienes viven ahí durante todo el año. Las visitas cortas permiten disfrutar de los aspectos positivos sin enfrentarse a los desafíos cotidianos: el aislamiento, la falta de servicios, las jornadas de trabajo extensas o el impacto económico de la agricultura.

Nuévalos ha construido una comunidad significativa en redes sociales precisamente por esa sinceridad. Dignifica el trabajo rural y transmite su pasión genuina por su estilo de vida, pero sin mentir respecto a lo que implica. Es consciente de que la vida en el pueblo no es para todos, y ese reconocimiento es parte de lo que la diferencia de otros testimonios que romantalizan la experiencia campestre sin vivir sus realidades.

Su presencia en plataformas digitales representa un contrapeso necesario a la narrativa de la España vaciada: mientras algunos huyen de las ciudades en busca de idilios rurales, quienes ya están en el campo no tienen la ilusión de que el turismo o la moda del "mundo rural" resuelvan los verdaderos problemas estructurales de vivir y trabajar lejos de los centros urbanos.