Fernando Alonso partirá desde la decimoctava posición en el Gran Premio de Italia tras varias penalizaciones. El piloto asturiano se quedará atrás en la primera fase de la calificación del circuito de Monza, una de las pistas más desafiantes para equipos con limitaciones de potencia como Aston Martin.
Un problema que condiciona toda la jornada
Durante la Q1, Aston Martin enfrentó un inconveniente técnico que obligó al equipo a quedarse en pits cuando quedaba poco para terminar. Esta situación impidió que Alonso usara neumáticos frescos en sus últimos intentos, lo que arruinó sus posibilidades de mejorar su tiempo. El equipo se vio imposibilitado de rodar cuando más importaba, perdiendo oportunidades cruciales en una sesión donde cada décima cuenta.
A los 45 años, Alonso lleva toda la temporada batallando con un monoplaza que ha mostrado carencias estructurales. Aunque Aston Martin introdujo mejoras en el chasis durante el Gran Premio de Países Bajos, los problemas de propulsión siguen siendo el gran lastre del equipo. En un circuito como Monza, donde la velocidad en recta es fundamental, estas limitaciones se vuelven especialmente evidentes.
La recta de Monza, un enemigo para Aston Martin
Alonso reconoció que el ritmo del equipo está claramente rezagado respecto a la competencia, particularmente en las rectas donde el déficit de potencia es más evidente. Para un circuito donde la mayoría de la pista está compuesta por tramos de alta velocidad, esta debilidad resulta prácticamente insalvable.
El piloto asturiano conoce bien esta pista, donde logró dos victorias en Fórmula 1: en 2007 con McLaren y en 2010 con Ferrari. Sin embargo, las esperanzas de repetir una actuación estelar desde la decimoctava posición son más que modestas.